Esta es la expresión que más se repetirá en los niños de todo el mundo a lo largo de las Navidades. Esta expresión es maravillosa. Una expresión que refleja lo más bonito que tiene la humanidad y que poco a poco se va perdiendo.
Es la inocencia.
Por eso debemos grabarla a fuego en nuestra retina. Recordarla cada día y practicarla de vez en cuando. Tenemos que aprender mucho de los niños y que ellos aprendan menos de nosotros. Ellos son los portadores de la verdad humana. Son los que demuestran día a día los valores más impresionantes que puede tener el ser humano.
Aprendamos de ellos y esforcémonos en que su inocencia no se apague nunca.